1.
Pelé y Facundo Cabral comparten (junto con otros hombres igualmente inteligentes, igualmente brillantes) una declaración hecha más o menos en la misma época a un par de medios de comunicación mexicanos: “mi debilidad son las mujeres”, frase con la que más de uno se ha de sentir identificado y a más de una le ha de parecer una idea agradable: el hombre inteligente convirtiéndose en tonto a causa de las irresistibles mujeres.
Creo que esta idea es discriminatoria por dos razones:
1.- ¿No querrán decir que las mujeres son “su fortaleza”? Según entiendo, estos hombres se vuelven más creativos y “vigorosos” a causa de las mujeres, no sé por qué entonces hay que usar el término “debilidad” (aunque creo que sí sé, más adelante expongo mi tesis).
2.- Su debilidad son las mujeres pero no cualquier clase de mujer sino las mujeres jóvenes. Cuando ellos tenían 20 años se enamoraban de las de 20, ahora que rebasan los 50, 60 años, se siguen enamorando de las de 20. ¿Podrían volver a enamorarse de esas veinteañeras de las que se enamoraron cuarenta años atrás? Seguramente no porque no es lo mismo una menopáusica que una modelo en ciernes, entonces su debilidad no son Las Mujeres sino apenas Unas Cuantas Mujeres.
2.
Gracias al Día Internacional de la Mujer que se celebra cada 8 de marzo (y que existe no para que los hombres felicitemos a las mujeres por el hecho biológico (es decir, involuntario) de ser mujeres sino para llevar a la discusión pública la reflexión en torno al contexto actual de la mujer en el mundo (la mujer africana y árabe desde los puntos de vista global e interno; la mujer occidental en el poder, dentro de la familia, en los negocios, en su soledad; el derecho a la anticoncepción; etc.)) he podido conocer todo tipo de notas y puntos de vista en torno al tema de la mujer, por ejemplo, en los años ochenta el estado mexicano se jactaba de decir que en México no había violencia intrafamiliar hacia las mujeres cuando lo que pasaba era que, simplemente, no se denunciaba a diferencia de ahora que hay una importante presencia en los medios para impedir este tipo de abusos, aunque en la práctica se sabe que al interior de las familias y las empresas y la vida pública hay mucha discriminación hacia las mujeres pero eso es tema de otra índole, lo importante aquí es hablar de las sutiles formas de discriminación que se dan hoy en día (aunque viéndolas bien, tienen su explicación en la historia, no son nada nuevas), lo que tampoco hace que Pelé y Facundo Cabral sean racistas o machistas sino simplemente ejemplifican cierta actitud culturalmente inconciente de muchos hombres con respecto a las mujeres.
3.
La sociedad ha rechazado siempre a las brujas, esos seres que simbolizan lo extraño, lo extranjero, lo que corrompe a la colectividad, lo que no entra en la moral y las costumbres de un grupo. La imagen de una bruja ardiendo en la hoguera hasta Los Simpson la han usado en más de 3 capítulos para parodiar el prejuicio social, en fin, es una imagen que define muy bien el trato parcial (o sea, injusto) que una sociedad le puede dar a esas personas extrañas que no encajan en ella y que, por lo mismo, representan una amenaza para el grupo.
Hoy en día no se empleará de modo habitual el término “bruja” para denunciar a una mujer pero se sigue creyendo que cierto tipo de mujeres llevan el mal consigo ¿Ejemplos?
-Las esposas de los futbolistas: resulta que cuando va a jugar la Selección Mexicana (o cualquier otra que no sea la rusa o la húngara u otra del estilo) nuestros héroes futboleros tienen prohibido tener relaciones sexuales días antes del partido para que “no se desgasten” y así tengan más “energía” en la competencia (la bruja mujer esposa que se chupa la energía de estos hombres).
-Las mujeres que ascienden laboralmente en una empresa: siempre han de llevar el estigma de “se acostó con tal” o “le seduce al jefe” y demás ideas del estilo, entonces parece imposible que una mujer ascienda laboralmente de manera justa, siempre ha de haber mitos alrededor de su éxito laboral (la bruja mujer trabajadora que lleva consigo pócimas infalibles para que un hombre haga lo que ella quiere).
-Las mujeres que no les interesa arreglarse: señaladas como antifemeninas, feas o amargadas, estas mujeres provocan reacciones sorprendentes en los grupos alrededor de ellas: si eres mujer y no te interesa arreglarte para atraer a hombres y provocar envidias en mujeres, algo está mal contigo, si no es baja autoestima es trauma psicológico o lesbianismo o unos padres represivos o no tener “buen cuerpo” (la bruja mujer de feo aspecto que envidia a la bonita del cuento).
-Las mujeres menopáusicas: de plano las sociedades occidentales las han colocado como mujeres en decadencia, que ya no pueden tener vida sexual, que ya no son atractivas, que ya se irán llenando de achaques, cuando bien podrían volverse las mujeres sabias del grupo, pero no, lo de “sabio” generalmente se aplica para los hombres de dad avanzada, difícilmente se admira a una mujer (de cualquier edad) por su manera de pensar (la bruja mujer vieja que está relegada al escondite, a la cueva, al vilipendio).
4.
Entonces, estimados Pelé y Facundo Cabral (y demás hombres jóvenes y adultos), si su debilidad son las mujeres
¿eso debería ser un halago para ellas?,
¿por qué hacer jerarquías dentro del género femenino?,
¿por qué no empezar a romper de una buena vez estos patrones de pensamiento y darse cuenta del valor de todo ser humano sin tener que recurrir a categorías?
Qué masculino suena desear a la mujer joven que se arregla, incluso los científicos se han encargado de reafirmar ideas como que éste deseo del macho es herencia natural en aras de la especie o que el hombre por las condiciones de su cerebro es más visual que la mujer. Con información idiota como ésta, cómo no nos vamos a sentir con el derecho biológico, neuroquímico, social, de voltear a ver el trasero de una mujer en la calle, de reducirla a un cuerpo, de volvernos jueces para afirmar si ese cuerpo es merecedor de nuestro deseo o no.
Hay tanta historia de discriminación en el presente de nuestras relaciones hombre-mujer… Conozco a hombres que adoran a las mujeres pero que a la hora de una charla, de un noviazgo, de un intercambio laboral, involuntariamente las discriminan al no respetar sus opiniones, al querer que ellas sean de un modo en específico (apariencia, manera de ser), al poner mil peros para no reconocer las buenas ideas, los buenos juicios de una compañera de escuela, de trabajo. ¿Nunca han presenciado una charla entre hombres y mujeres en torno a ciencia, religión, política, espiritualidad o fútbol en la que, desde luego que “se deja hablar a las mujeres” (vamos, no estamos en los 30 como para no permitirles expresarse), pero que esa opinión generalmente no es tomada en cuenta? Nunca he visto que un hombre le diga a una mujer, “wow, qué idea tan brillante”. No estamos viviendo la discriminación que se vivía antes de los años 60, si embargo siendo habiendo diferenciación en el trato entre hombres y mujeres, lo que hace que se vuelve un acto muy sutil esta discriminación de hoy en día.
5.
No se trata de elogiar a las mujeres, de “defenderlas”, de decir que son lo máximo, de apoyar movimientos feministas (cualquier movimiento que se autoproclame como tal, de entrada no aboga por la equidad de géneros sino que se concentra en uno de los dos lados de la moneda), sólo se trata de no diferenciar, de no separar, de dejar a un lado esta manía de ser jueces y juzgarlo todo. ¿Qué sería de hombres y mujeres si pudiéramos deshacernos de esos patrones de pensamiento que no elegimos nosotros? Ya estaban ahí cuando nacimos, ¿por qué jodidos repetirlos como si fuéramos máquinas programadas?
Qué hermoso es estar con una mujer (cualquier mujer) y saber escuchar lo que piensa, poder verla como un ser humano completo, no importando su edad, su perfume, su ropa, su personalidad. Qué hermoso es que una mujer te trate de manera equitativa, que dialogue contigo sin sentirse superior o inferior. Qué bien sabe la libertad una vez que se prueba. Lo curioso es que al día tenemos cien mil oportunidades para comenzar a probarla, sólo es cuestión de elección, de reconocer estos modelos culturales, de examinar nuestros pensamientos y acciones, de pugnar por la unicidad.
6.
Posdata del 14 de mayo del 2012:
Una bella cita de un libro morado del FCE: "No vivenciamos una guerra de los sexos sino el hecho de que ambos sexos son víctimas de un viejo y milenario sistema de representaciones. Se torna importante entonces que ambos sexos trabajen en conjunto para cambiar ese sistema. La opresión y desvalorización de lo femenino no es necesariamente un beneficio para lo masculino. De esta manera, cuando las posiciones de lo masculino y de lo femenino ya no sean concebidas en términos de superioridad e inferioridad, el hombre ganará un interlocutor: hablará con la mujer de igual a igual. Por otra parte, los hombres ya no se avergonzarán de su parte femenina. Y no resulta evidente que la igualdad de las personas elimine el deseo y el amor entre ellas."
Françoise Héritier. Masculino / Femenino II. Disolver la jerarquía.
19 octubre 2008
11 junio 2008
Dios :: no-Dios :: Astronomía :: Religión :: Universo
1.
Los religiosos afirman que Dios existe y que además creó éste mundo.
Los ateos responden que Dios no existe porque en éste mundo hay suficientes aspectos negativos como para deducir que eso no puede ser Dios.
¿No será que Dios existe pero que no creó éste mundo?
2.
Ninguna disciplina que ha inventado el hombre logra responder plenamente las Grandes Interrogantes en torno al sentido de la existencia, el origen de la primer vida, la explicación de lo que es el universo.
2.1
Actualmente la astronomía está en proceso de darle una vuelta de tuerca a la teoría del Big Bang. Se habla de que, más allá de la famosa expansión (y futura contracción) del universo, éste nunca estuvo concentrado en un pequeño punto harto caliente que un buen día se le ocurrió explotar sino que más bien en un determinado momento un universo previo (o paralelo) lo originó como una especie de calcetín al que se le da la vuelta (aquí un gran artículo al respecto), posibilidad que abre interesantes ideas como la de la existencia de universos distintos al nuestro, donde espacio y tiempo tal vez no sean el soporte primario sobre el cual se sostiene la realidad, incluso hasta puede ser que sean de más dimensiones (de 4, de 6, de 18), inconcebibles para nuestra (relativamente absoluta, absolutamente relativa) realidad tridimensional.
El universo es estúpidamente incomprensible, las distancias entre un punto y otro son ridículas (otra maravilla de artículo al respecto), además de que está repleto de relativismos y dualismos tan escandalosos que, claro, nos dejan admirados de la misteriosa grandeza del cosmos, a la vez que nos perturba por la sensación de pequeñez que nos provoca todo este alarde de superioridad. Antes, todo en el universo lo entendíamos de manera lineal, después fue de manera relativa, ahora la onda será hablar en términos cuánticos, en un futuro quién sabe qué tantos términos más se acuñen para hablar del letal y maravilloso universo.
Basta pensar un poco en qué es esta gigantesca cosa llamada cosmos para darse cuenta de que aquí, en China, y más allá de Plutón, la vida no tiene gran sentido:
Los religiosos afirman que Dios existe y que además creó éste mundo.
Los ateos responden que Dios no existe porque en éste mundo hay suficientes aspectos negativos como para deducir que eso no puede ser Dios.
¿No será que Dios existe pero que no creó éste mundo?
2.
Ninguna disciplina que ha inventado el hombre logra responder plenamente las Grandes Interrogantes en torno al sentido de la existencia, el origen de la primer vida, la explicación de lo que es el universo.
2.1
Actualmente la astronomía está en proceso de darle una vuelta de tuerca a la teoría del Big Bang. Se habla de que, más allá de la famosa expansión (y futura contracción) del universo, éste nunca estuvo concentrado en un pequeño punto harto caliente que un buen día se le ocurrió explotar sino que más bien en un determinado momento un universo previo (o paralelo) lo originó como una especie de calcetín al que se le da la vuelta (aquí un gran artículo al respecto), posibilidad que abre interesantes ideas como la de la existencia de universos distintos al nuestro, donde espacio y tiempo tal vez no sean el soporte primario sobre el cual se sostiene la realidad, incluso hasta puede ser que sean de más dimensiones (de 4, de 6, de 18), inconcebibles para nuestra (relativamente absoluta, absolutamente relativa) realidad tridimensional.
El universo es estúpidamente incomprensible, las distancias entre un punto y otro son ridículas (otra maravilla de artículo al respecto), además de que está repleto de relativismos y dualismos tan escandalosos que, claro, nos dejan admirados de la misteriosa grandeza del cosmos, a la vez que nos perturba por la sensación de pequeñez que nos provoca todo este alarde de superioridad. Antes, todo en el universo lo entendíamos de manera lineal, después fue de manera relativa, ahora la onda será hablar en términos cuánticos, en un futuro quién sabe qué tantos términos más se acuñen para hablar del letal y maravilloso universo.
Basta pensar un poco en qué es esta gigantesca cosa llamada cosmos para darse cuenta de que aquí, en China, y más allá de Plutón, la vida no tiene gran sentido:
-las apariencias engañan: lo que en la Tierra llamamos color no es más que una combinación de dos factores: del lado del ser humano, la anatomía de sus órganos de visión (los “conos” del ojo) en colaboración con ciertas neuronas cerebrales; y por el lado del universo, las ondas electromagnéticas de luz que los cuerpos no absorben y que, por lo mismo, reflejan, así que en otros puntos del universo estos dos factores seguramente son distintos, lo que hace al color una gran trampa (cuando decimos “eso es azul” parecería que es una realidad incuestionable pero, oh sorpresa, sí es cuestionable ya que, no por ser azul, significa que es absolutamente azul) incluso en la misma Tierra existen muchos animales con otro tipo de composición biológica ocular que hacen que el azul no lo decodifiquen como lo hace el ser humano (descontando, claro, a los que padecen daltonismo o acromatopsia), o sea que para que el azul sea el azul que conocemos, tiene que verlo un ser humano que no sea daltónico o monocromático.
-el tiempo tampoco existe como tal: en la Tierra se determinó la escala del tiempo en base a lo que éste planeta tarda en darle la vuelta al Sol (que a su vez gira alrededor de su galaxia, galaxia que a su vez gira alrededor del centro del universo), de acuerdo a ésta escala se ha determinado a qué velocidad viaja la luz (300,000 kms por segundo), sin embargo, es esta escala de tiempo la que no nos hace comprender las distancias del universo, si vemos a través de un poderoso telescopio algo que pasó (o que está pasando) hace 1000 años luz, significa que no está pasando “realmente” en el “lugar” donde estamos viendo que sucede, sino que apenas “nos está llegando” (por el recorrido que emprende la luz) a nuestra perspectiva ubicada a 1000 años luz de ahí, o sea, a 9,460,800,000,000,000 kms del lugar de los hechos, o sea, bye.
-la dualidad es una cosa estrepitosa: de jóvenes, los seres humanos estamos llenos de energía, somos generadores de vida al igual que una estrella joven (como el sol que está a la mitad de su vida), en cambio, al morir, generamos conflicto a nuestro alrededor, al igual que un hoyo negro (una estrella muerta que implotó y “se come” a las estrellas y planetas más próximos), nuestros familiares nos lloran, nos extrañan, nuestra muerte se vuelve un centro con el cual ellos mueren también un poco.
2.2
Algunas religiones hablan de planes divinos en los cuales, por alguna humanamente inentendible razón, tiene cabida la guerra, la discriminación, la muerte, la lucha por el poder.
El islamismo se ha comprendido tan mal que se ha hecho de lo bélico, del odio entre vecinos, de la justificación de la guerra, un escenario común.
El judaísmo más ortodoxo prácticamente impide a los judíos convivir con el mundo, pone fronteras entre las costumbres del resto del mundo y su muy fundamentado “nosotros” conformado por una visión de exilio-constante, exilio-para-todo (ese “nosotros” que lo mismo usa Fidel Castro (contra los gringos) que Hugo Sánchez (contra los extranjeros), los gringos (contra los negros, los migrantes, los asiáticos, los hippies, los nativos, los antipatriotas, etc.) que los vendedores del “barrio bravo de Tepito” (en constante defensa de su territorio), el ku klux klan que la Santa Inquisición, los nazis que los hinchas de cualquier equipo de fútbol argentino, los pobres, los patrioteros, los homofóbicos, los fresas, los zapatistas, los banqueros, cualquier grupo que haya usado este tipo de “nosotros” para discriminar a otro grupo, pues).
El cristianismo, de entrada por el nombrecito, es cuestionable. Se conformó como religión décadas después de la muerte de Jesucristo, luego de la mitificación de éste y la aguda (y política) observación por parte de algunos hombres que aprovecharon esta popularidad para fines muy distintos a la conciencia crística. La mayor contradicción que noto en el cristianismo moderno es esta burda visión de Jesús como un hombre que vino a sufrir por nuestros pecados (entonces Mel Gibson se agarra de ahí para provocar paros cardiacos en los cines (“por la impresión de ver cuánto sufrió nuestro Señor”) y de paso hacerse de una buena cantidad de millones de dólares) en lugar de entender que el decirse “hijo de Dios” y el decirle a todo mundo (amigos, enemigos y desconocidos) “hermanos” significa que todos somos tan hijos de Dios como él, con la misma capacidad de amar (o sea, de no sufrir), de perdonar (o sea, de no odiar), de tener compasión (o sea, de no discriminar), de crear, de generar, de compartir, de curar, de vivir a plenitud. En vez de eso el cristianismo habla de Jesús como un hombre especial, un hombre diferente que hacía cosas especiales y diferentes a las del resto de la humanidad, entonces hay que estar toda nuestra vida viéndolo en la cruz y sufrir por su aparente dolor físico, aunque una de sus enseñanzas fuera que el cuerpo pertenece a un plano material que no tiene que ver con el espíritu y que, si te concentras en el plano espiritual (esa antesala de Dios que carece de tiempo y espacio), el plano material pasa a segundo plano sin necesidad de negarlo pero mucho menos de enaltecerlo.
En fin, hoy en día las religiones, en vez de ayudar a la conciencia, parece que estorban, lástima porque en cada una hay ideas interesantes que pueden ayudar a potenciar nuestra humanidad, pero en vez de eso hay una reducción de lo que es el mundo a una lucha constante de “buenos y malos”, “luz y oscuridad”, “virtud y pecado” y demás conceptos antagónicos que no ayudan a trascender el dualismo, a comprender el sentido de la vida.
2.3
Etcétera. Para qué hablar de la parcial ciencia médica, de la lúcida y pesimista filosofía (pos)moderna, de las disciplinas milenarias como la astrología, la numerología o el tarot en las que se comprenden y aprovechan los signos cósmicos pero que hoy en día por lo general se usan de manera frívola como una especie de acto adivinatorio. Etcétera.
3.
¿Qué clase de Dios podría interesarse en crear un universo, un mundo a base de tanta confusión, tanta separación, tanto laberinto?
Si Dios es absoluto, o sea, algo que no nació ni morirá (algo en lo que coinciden muchas visiones), ¿qué jodidos hace creando vidas finitas? No importa si es una hormiga o una estrella diez mil veces más grande que el sol, todo cuanto conocemos ha de morir, ¿qué relación puede tener eso con el absoluto que es Dios?
Creo que vivimos colectivamente una bella mentira llamada universo. Imaginemos una misma conciencia de todos los integrantes del universo (incluida toda la Tierra) en la que comprendamos que todo lo que conlleva muerte no tiene que ver con la energía central, que en todos los cuerpos que nacen y mueren no radica la unidad, que tiempo y espacio son la principal trampa para creer que todo esto que vemos (que tarda un tiempo, que ocupa un espacio) es real, en ese preciso instante el universo deja de existir porque no habrá alguien que lo observe, alguien que lo crea.
2.2
Algunas religiones hablan de planes divinos en los cuales, por alguna humanamente inentendible razón, tiene cabida la guerra, la discriminación, la muerte, la lucha por el poder.
El islamismo se ha comprendido tan mal que se ha hecho de lo bélico, del odio entre vecinos, de la justificación de la guerra, un escenario común.
El judaísmo más ortodoxo prácticamente impide a los judíos convivir con el mundo, pone fronteras entre las costumbres del resto del mundo y su muy fundamentado “nosotros” conformado por una visión de exilio-constante, exilio-para-todo (ese “nosotros” que lo mismo usa Fidel Castro (contra los gringos) que Hugo Sánchez (contra los extranjeros), los gringos (contra los negros, los migrantes, los asiáticos, los hippies, los nativos, los antipatriotas, etc.) que los vendedores del “barrio bravo de Tepito” (en constante defensa de su territorio), el ku klux klan que la Santa Inquisición, los nazis que los hinchas de cualquier equipo de fútbol argentino, los pobres, los patrioteros, los homofóbicos, los fresas, los zapatistas, los banqueros, cualquier grupo que haya usado este tipo de “nosotros” para discriminar a otro grupo, pues).
El cristianismo, de entrada por el nombrecito, es cuestionable. Se conformó como religión décadas después de la muerte de Jesucristo, luego de la mitificación de éste y la aguda (y política) observación por parte de algunos hombres que aprovecharon esta popularidad para fines muy distintos a la conciencia crística. La mayor contradicción que noto en el cristianismo moderno es esta burda visión de Jesús como un hombre que vino a sufrir por nuestros pecados (entonces Mel Gibson se agarra de ahí para provocar paros cardiacos en los cines (“por la impresión de ver cuánto sufrió nuestro Señor”) y de paso hacerse de una buena cantidad de millones de dólares) en lugar de entender que el decirse “hijo de Dios” y el decirle a todo mundo (amigos, enemigos y desconocidos) “hermanos” significa que todos somos tan hijos de Dios como él, con la misma capacidad de amar (o sea, de no sufrir), de perdonar (o sea, de no odiar), de tener compasión (o sea, de no discriminar), de crear, de generar, de compartir, de curar, de vivir a plenitud. En vez de eso el cristianismo habla de Jesús como un hombre especial, un hombre diferente que hacía cosas especiales y diferentes a las del resto de la humanidad, entonces hay que estar toda nuestra vida viéndolo en la cruz y sufrir por su aparente dolor físico, aunque una de sus enseñanzas fuera que el cuerpo pertenece a un plano material que no tiene que ver con el espíritu y que, si te concentras en el plano espiritual (esa antesala de Dios que carece de tiempo y espacio), el plano material pasa a segundo plano sin necesidad de negarlo pero mucho menos de enaltecerlo.
En fin, hoy en día las religiones, en vez de ayudar a la conciencia, parece que estorban, lástima porque en cada una hay ideas interesantes que pueden ayudar a potenciar nuestra humanidad, pero en vez de eso hay una reducción de lo que es el mundo a una lucha constante de “buenos y malos”, “luz y oscuridad”, “virtud y pecado” y demás conceptos antagónicos que no ayudan a trascender el dualismo, a comprender el sentido de la vida.
2.3
Etcétera. Para qué hablar de la parcial ciencia médica, de la lúcida y pesimista filosofía (pos)moderna, de las disciplinas milenarias como la astrología, la numerología o el tarot en las que se comprenden y aprovechan los signos cósmicos pero que hoy en día por lo general se usan de manera frívola como una especie de acto adivinatorio. Etcétera.
3.
¿Qué clase de Dios podría interesarse en crear un universo, un mundo a base de tanta confusión, tanta separación, tanto laberinto?
Si Dios es absoluto, o sea, algo que no nació ni morirá (algo en lo que coinciden muchas visiones), ¿qué jodidos hace creando vidas finitas? No importa si es una hormiga o una estrella diez mil veces más grande que el sol, todo cuanto conocemos ha de morir, ¿qué relación puede tener eso con el absoluto que es Dios?
Creo que vivimos colectivamente una bella mentira llamada universo. Imaginemos una misma conciencia de todos los integrantes del universo (incluida toda la Tierra) en la que comprendamos que todo lo que conlleva muerte no tiene que ver con la energía central, que en todos los cuerpos que nacen y mueren no radica la unidad, que tiempo y espacio son la principal trampa para creer que todo esto que vemos (que tarda un tiempo, que ocupa un espacio) es real, en ese preciso instante el universo deja de existir porque no habrá alguien que lo observe, alguien que lo crea.
Hacia allá apunta el conocimiento en general, ese que no reduce la física a los libros de física, el esoterismo a los libros esotéricos, ese que en vez de ocuparse de negarlo todo o comprobarlo todo, se preocupa de integrarlo todo y darle un sentido lógico (¿no suena más lógico que Dios exista pero que, al ser absoluto, no tiene que ver con este universo (o sea que Él no lo creó) en el que, al contrario de lo que es Dios, todo es espacial-temporal?), un sentido de vida, un sentido debido.
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